Ya lo decía mi abuela: Niño, no comas tan rápido que te vas a atragantar. Y es que lo que no sepan las abuelas... Luego lo refrendaba el refranero popular, eterna fuente de sabiduría, y es que las prisas son malas.
¿Por qué tenemos tanta prisa? ¿adónde queremos llegar? No se dónde será, pero como sigamos a esta velocidad nos lo vamos a pasar y no nos habremos dado ni cuenta. Esta es la filosofía que propugna Geir Berthelsen y su Slow Movement, . Y es que aunque nosotros lo sabíamos ya desde hace tiempo, una idea ni es idea ni vende si no le pones el nombre en inglés, le diseñas un logo bonito y pones al frente a un adusto profesor noruego.
En homenaje suyo, voy a aprovechar esta magnifica mañana de sábado sloweando por la ciudad.